40 ANIVERSARIO
hace cuarenta años…
Cuando a finales de los años sesenta, la empresa constructora edificaba el Parque de Lisboa, adquiría el compromiso de dotar al barrio de espacios para los servicios necesarios. Por aquel entonces, los Padres Trinitarios atendían la Parroquia y el Colegio en San José de Valderas y a ellos les fue solicitada la atención de un Colegio que se ubicaba en la Avenida de Lisboa, 2 para dar servicio a los grandes bloques que serían Porto Lagos, Porto Colón, Porto Cristo, Plaza Príncipes de España, Príncipe D. Juan Carlos y los finales de Alcorcón próximos a la carretera de Leganés.
El gran número de alumnos que los Padres atendían hacía imposible que los Trinitarios pudieran hacerse cargo del nuevo centro. Y como en otras ocasiones, pasaron la demanda a las Trinitarias de Valencia.
Nuestro Instituto, que siempre ha tenido presente el Espíritu que animó a las Fundadoras las cuales, desde los orígenes “iban donde las llamaban, inició los trámites para responder a la llamada de Dios y servir a este barrio que empezaba a nacer.
El 13 de diciembre de 1969, la Madre Juana Agulló Jordá, Superiora General de nuestro Instituto en aquel momento, se reunió con los otorgantes D. Ramón Fernández y Dñª Josefa Polo para firmar las escrituras. Las Religiosas Trinitarias aceptaron las condiciones que los donantes les impusieron.
En los primeros días de septiembre de 1971 llegaba al Parque de Lisboa un grupo de Trinitarias con el encargo y el compromiso de ir haciéndose comunidad trinitaria. Llegaban, a la vez, con la responsabilidad de abrir una escuela e ir creando escuela trinitaria.
Y el día 4 de octubre se abría el colegio con 83 alumnas, las mayores hacían 5º de E.G.B.
Sin ser el número 40 significativo para las celebraciones de hechos importantes, sí lo han querido grabar a fuego el grupo de Antiguas alumnas que, decidieron celebrarlo. De ellas surgió el deseo de reunirse. Sirviéndose de las redes de comunicación hicieron llegar su voz a todas partes: Madrid y sus pueblos, Ciudad Real, A Coruña, Las Canarias, Bilbao, etc, etc. Animadas, sobre todo por la Junta y su Presidenta Mariam Resano, enviaron invitaciones a las Trinitarias, Profesores, compañeras de promoción y nos expusieron su deseo de reunirse en el Colegio. Hubo Alumnas/os de las treinta y seis promociones.
La tarde del día 8 comenzó la celebración de la Eucaristía como Acción de Gracias en la que participaron tres de las Hermanas Fundadoras. Habló Irene una de las Profesoras que llegaron al colegio en 1973. Y el relato de sus innumerables recuerdos nos hizo sentir la ausencia de las que ya no están Charo, Mari Flor, Cristina. A continuación nuestra profesora la señorita Lidia, que desde el año 1974 esta entregada a la tarea educativa, relato el encuentro con sus primeras compañeras y la buena relación coon las primeras hermanas Mª Rosa, Mª Eugenia, Sor Carmen y Mª Angeles. Después, Sor María como Trinitaria y Profesora que más años está en el Colegio, nos dejó entrever con los relatos vividos en 34 años, los cambios que se han ido produciendo en el Colegio, buscando siempre hacer del mismo una Escuela que evangeliza la Cultura e inculturiza la Fe. Una casa donde todos la sienten como suya.
No faltaron los vídeos para el recuerdo y testimonios de unos y otros, alguno de los cuales recogemos.
En las conversaciones, en los diálogos y saludos, se repetían frases una y otra vez:” Lo que aprendí aquí me sirve para la vida. Fueron mis años más felices. Me sentí querida/o”. “Deseo para mis hijos la misma formación….”
Algunos testimonios
Madrid, 8 de octubre de 2011
40 Aniversario de la Fundación del Colegio Virgen del Remedio,
RR. TRINIARIAS
Alcorcón (Madrid)
Buenas tardes,
Me vais a permitir que comience usando las palabras de otros y estoy seguro que a muchos os sonarán:
«-¿Qué significa “domesticar”?
-Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro-. Significa “crear lazos”
-¿Crear lazos?
-Sí –dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…
-Empiezo a comprender –dijo el principito-.
(…)
-Adiós-dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».
ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY: El Principito (Le Petit Prince, París, 1946), traducción de Bonifacio del Carril, Buenos Aires, 1953.
Me resulta tremendamente complicado abrirme esta tarde a vosotros. Hoy es un día muy emotivo porque vuelvo a la que fue mi casa y mi segunda familia durante la primera parte de mi vida. Pasé en el Colegio cerca de 12 años y he de confesaros que no he vuelto a ser tan feliz como el tiempo que permanecí entre estas paredes. No necesité nada más, porque aquí dentro todo cobraba sentido.
Sin embargo, cuando salí al mundo exterior me di cuenta que éste era mucho más complejo de lo que pensaba y comencé una búsqueda que todavía no ha cesado.
Conseguí alcanzar el que yo creía que era mi sueño, estudiar Medicina, pero al poco tiempo descubrí que mi vocación estaba en los estudios humanísticos; así que abandoné y me orienté hacia la Historia del Arte a la que, a pesar de la situación actual, me sigo dedicando y con cierto reconocimiento profesional.
En esa larga búsqueda, he pasado por muchos lugares y he vivido en muchas ciudades: Salamanca, donde estudié la carrera y posteriormente me doctoré; Londres; París; Nueva York; Roma; ahora, de nuevo, Madrid; y, en breve, me trasladaré a Santander. He conocido mucha gente, he hecho grandes amigos y, a pesar de mi distanciamiento del Colegio y de las hermanas, he sentido que las trinitarias me han acompañado y lo siguen haciendo en mi camino.
Aquí dentro escuché muchas veces que “es preciso florecer donde Dios nos ha plantado”, y esto es algo que tengo presente todos los días. En ese continuo trasplante de un lugar a otro en que se ha convertido mi vida, en esa búsqueda constante de sentido, esto a veces resulta difícil, pero puedo aseguraros que lo intento. Por eso, esta tarde quiero agradeceros el haberme enseñado a florecer continuamente, a intentar dar lo mejor de mí mismo allí donde me encuentre. Muchas gracias.
Fernando Villaseñor Sebastián

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